Festivo hiperactivo en esta casa, con actividades para todos los gustos: juegos, pintura y baile para David; galleteo y reorganización de armarios para mamá, documentales y cocinillas para papá; excursión al campo en busca de bichos y reptiles para Mateo y Miguel (en buena compañía). Se supone que los festivos son para descansar, ¿no?
La reorganización de armarios responde más al tener tiempo para hacerlo que a la necesidad, porque estas temperaturas en octubre no son normales. Podríamos seguir perfectamente de manga corta buena parte del día... pero ya que estamos por la labor hoy, no lo vamos a desaprovechar.
Otoño que no parece otoño, y nos sigue costando encontrar hojas caídas, con las ganas que tienen algunos de revolcarse en ellas...

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