lunes, 22 de agosto de 2011

Blanco o negro

No tienen término medio. Especialmente Miguel (y eso que es el mediano... lo del término medio le debería sonar a algo...). Pero no. Así de intensos son ellos. O tienen un día de angelitos totales, o uno de rabietas sin control por cualquier pequeñez. ¿O será este bochornazo que nos hace estar insoportables hasta a los mayores? Pongamos que es eso, mejor...

Lo bueno de tener tres, es que la paciencia se pone en {modo chicle} y se estira y estira hasta límites insospechados. Sólo así puedes aguantar los berrinches sin perder la calma y conseguir desviar su atención hacia otro tema para apaciguar los ánimos...

Luego te pone esta carita y se te olvida que hace un rato estaba a grito pelado... ¿Cómo no te lo vas a comer?...


Y ya cuando se va al polo opuesto y le da por hacer payasadas, como imitar a papá... ¿quién se acuerda de las rabietitas?

gafas + suciedad + enfoque automático = mala combinación = gafas nítidas +  ojos desenfocados...
Pero la cosa era o esto o perderme el momento...

¿Qué tal ha ido el lunes? ¿Tan intenso como por aquí?
:-)

Feliz semana!

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